3 de noviembre de 2013

Gris y para abajo.

Y en un momento lo ves todo tan feo que ya no es así: no ves el mundo gris; es que ya no hay otro color o forma.
Gris y para abajo. Todo te indica lo mismo; sigues y todos los caminos desembocan en lo mismo: gris y para abajo.
Qué vas a hacer, sólo te repites un ''recaída no, recaída no''.

Ni lo que parecía.

Con el nombre de ''estrella'' daba la cara al mundo y tan sólo era un agujero negro; un cúmulo de materia que quiere ser expresada pero se mantiene comprimida. Reprimida. Presionada.

(Que, que, que).

Que sí,
que ahora parece que ya nada importa, que tú no querías y que sólo era yo.
Que parecíamos cercanos, como carne y uña.
Y resulta que estábamos más lejos que de aquí al Sol. Como él, ¿no? Tonta yo, hacía tiempo que ni brillábamos.